Voy a escribir una novela… pero aún no sé cual

Hay más opciones que puertas

En este 2017 que acaba de empezar nos hemos propuesto escribir una novela. Sí, una novela en un año, para que llegues a las Navidades con muchas más ganas de tomar alcohol y de vivir la vida loca. Escribir una novela en un año no parece demasiado difícil… si sabes por donde empezar.

¿Sabes ya qué novela vas a escribir?

Supongo que si estás leyendo estos artículos es porque te has decidido a escribir (¡Por fin!) esa novela que lleva tiempo dado vueltas en tu cabeza. Pero también puede ser que tengas más de una idea rondando en esa cabecita loca y que no sepas muy bien a cual dedicar este año. No pasa nada, todos estamos igual, no hay de qué avergonzarse.

Elegir sobre qué vas a escribir no es fácil. Es, probablemente, uno de los momentos más importantes de la escritura de tu historia y es que muchas veces creemos que sabemos sobre lo que vamos a escribir, pero al final resulta que no, que no lo tenemos tan claro.

¿Debo escribir esa historia sobre maltrato o mejor esa novela sobre amor desgraciado en el siglo XIX? ¿Debería, quizás, ponerme en serio con esa terrorífica historia sobre niños fantasmas? ¿O mejor centrarme en esa space opera con extraterrestres bonachones?

Sí, esas dudas son todas reales. Y es que no tener ideas para escribir es malo, pero tener demasiadas ideas es peor.

Decidirse no es fácil, o al menos no lo es para mí, sobre todo porque voy alternando relatos cortos con novelas. Nunca sé con qué historia voy a estar más cómoda y hay veces que me muero por empezar una de ellas para luego comprobar que no hago más que pensar en esa otra, totalmente diferente. A menudo me sucede que cuando estoy escribiendo una historia concreta no dejo de tener ideas maravillosas para otra historia y eso resulta un poco frustrante.

Sí, la focalización no es lo mío.

Sin embargo, una vez que he elegido correctamente (cual Indiana Jones de barrio) no puedo sacarme la historia de la cabeza y todo comienza a fluir de manera adecuada. También hay días complicados, por supuesto, pero en general todo comienza a ser mucho más fácil y me levanto y me acuesto pensando en mis personajes sobre todo si están buenorros.

¿Cómo elegir entonces?

Hay varios trucos que yo suelo poner en práctica, y aunque no son totalmente infalibles (porque cada persona y cada mente es un mundo vasto y peligroso) sí me ayudan bastante a decidirme. Ojo, si tienes una única idea que te consume, que te impide fijarte en otras cosas, por la que vives y mueres, no busques más. Céntrate en ella, ámala y respétala como si fuera el amor de tu vida. Si no lo tienes tan claro… sigue leyendo.

Para empezar, haz algo tan simple como hacer un listado de las historias que tienes en mente. Si sueles escribir novelas y relatos cortos puedes hacer dos listas, aunque ya sabrás por experiencia que hay ideas que creías que podrían quedar bien como relatos de un par de páginas y al final acabas escribiendo trescientas, y al contrario. No pasa nada, ahora mismo simplemente apunta, de manera esquemática. Son tus ideas, si pones ‘tatuadores asesinos’ sabes perfectamente a qué idea te estás refiriendo. Tampoco te asombres mucho si sobre la idea se te van ocurriendo más ideas, la creatividad es así de puñetera, sabe atacar cuando menos conviene.

En este primer paso ya verás como hay ideas que te gustan más que otras, así que vamos a centrarnos en estas. Elige las tres o cuatro (o dos) ideas que más te llaman en este momento, y escribe una sinopsis completa. Con un par de páginas será suficiente, pero escribe todo lo que sepas ahora mismo sobre la trama de esta historia. Cómo empieza, qué sucede, cómo termina. Te darás cuenta de que hay algunas que tienes más claras que otras, y eso ya suele ser una buena pista.

También te puede suceder que aunque tengas la idea A totalmente desarrollada, sientes que tienes más ganas de centrarte en la idea B, aunque aún no sepas cómo termina. Aunque suene ñoño y sacado de un póster de Mr. Wonderful, sigue tu corazón y tu instinto, normalmente saben mejor que tú lo que estás haciendo.

Si estás entre varias historias, analiza los pros y los contras de dedicarte a cada una de ellas. No es lo mismo escribir un viaje de unas amigas a Torremolinos en 2015 que una historia sobre un terrateniente vasco en el siglo XVII, por poner ejemplos sacados ahora mismo de la manga. No es lo mismo hablar de una traición amorosa que se parece sospechosamente a lo que te hizo tu ex novio hace cuatro años que hablar sobre los problemas de la inmigración africana en Luxemburgo a principios del siglo pasado. No digo que debas centrarte en lo que te sea más cómodo, pero sí que debes tener en cuenta todas las opciones y que hay historias que te van a exigir mucho más que otras.

Por último, una recomendación que no falla: cuéntales tus ideas a tus amigos. Preferiblemente, amigos que sientan interés por la escritura y entiendan por lo que estás pasando, porque si no corres el peligro de que te miren un poco raro y lo que es mucho peor, que no te ayuden en absoluto (ejem). Cuéntales tus opciones, con todos los detalles posibles (pero tampoco te pases, que nos conocemos) y pídeles ayuda abiertamente. Tener otros puntos de vista siempre ayuda a ver las cosas más claras.

Y tú, ¿sabes ya qué novela vas a escribir este año? ¿Aún tienes dudas? ¡Cuéntamelo!

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