¿Miedo al momento de sentarse a escribir? ¡Aquí van unos consejos para superarlo!

Bienvenido a tu peor pesadilla

Ha llegado uno de los momentos más temidos por todos los escritores. Has pasado meses ideando tu historia, trabajando las tramas, conociendo mejor a tus personajes. Han sido meses de duro trabajo pero eso, amigo mío, no es nada comparado con lo que te espera a partir de ahora si quieres terminar de escribir tu novela en un año.

¿La batalla de los cinco ejércitos? Eso no es nada, colega. Y, aún así, es uno de los momentos más esperados por todos.

El día que te sientas a escribir POR FIN tu historia, ese día, es uno de los más importantes de tu vida y aquí van unos cuantos consejos para salir victorioso en este camino que se abre ante tus ojos.

¿Quién dijo miedo?

¡Vence al miedo!

Sí, llevas meses preparando esta historia, has ultimado los detalles y te mueres de ganas de sentarte a escribir. Por fin llega el día, preparas tu escritorio, te haces un cola cao, te comes medio paquete de galletas y, por fin, empiezas a teclear.

Y, de buenas a primeras, sientes que hay algo que está mal.

La historia no fluye, te cuesta horrores encontrar la siguiente frase y empiezas a sospechar que, puede, quizás, es posible, que no seas ese genio de las letras que pensabas que ibas a ser cuando estabas planteando la trama. Que, empiezas a intuir, esto de escribir no iba a ser tan fácil como creíste…

¿Te cuento un secreto? Esto que sientes, ese sentimiento de impotencia y de Ohdiosmíosoyunfraude es TOTALMENTE NORMAL. En serio. Todos los escritores han pasado por aquí, y si te dicen que no, están mintiendo. Así de dura es esta vida. Y es que nuestra imaginación es poderosa y somos capaces de imaginarnos una escena con todo lujo de detalles mientras que trasladar esa misma escena al papel cuesta mucho más de lo que pensaste en un principio.

No dejes que estos malos pensamientos se apoderen de ti y véncelos. No es fácil, ojo, no es fácil escribir con la presión de estar totalmente convencido de que lo que aparece sobre el papel es solo un pálido reflejo de tu vívida imaginación pero seguir escribiendo es la única manera de terminar tu novela.

¡Apúntalo todo!

Sí, lo sé, soy un poco brasas con el tema de llevar una libreta encima pero es que las ideas se presentan sin avisar, no te vayas a creer que solo vas a tener ideas cuando estés sentado cómodamente en tu escritorio. Ni mucho menos.

Una vez que te has metido de lleno en el universo de tu historia verás con asombro que las ideas te asaltan cuando menos te lo esperas: mientras decides si compras pepinillos en vinagre o agridulces, mientras tomas un café con ese chico tan mono que acabas de conocer o cuando estás haciendo cola en Zara para descambiar unos zapatos que te han matado los pies. Sea cual sea el tipo de novela que estás escribiendo, siempre vas a poder sacar algo de tu realidad que te ayude a darle mayor profundidad a tu historia.

Nuevos personajes, giros inesperados de la trama, alguna conversación graciosa… retazos de información van a surgir en tu mente cuando menos te lo esperas y más vale que lo apuntes antes de que se te olvide. Porque no, por mucho que pienses que es una idea tan buena que es imposible olvidarla, sabes igual que yo que lo harás.

¡Habla con tus amigos!

Me encanta hablar. No puedo negarlo, soy de las que disfrutan de horas y horas de charlas con mis amigos y rara es la vez que no saco alguna idea para incorporar a mis historias. Si, además, la charla es con mis amigos escritores no os podéis ni imaginar la cantidad de ideas nuevas con las que me vuelvo a casa.

Sí es cierto que este consejo puede ser demasiado subjetivo, pero encuentro muy inspirador hablar con amigos que también suelen escribir. Nos contamos nuestras tramas, nuestros miedos y los problemas que nos vamos encontrando y rara es la vez que no encuentro alguna solución o, como mínimo, que me devuelvan esas ganas de vivir escribir que ya creía perdidas.

Sí es verdad que hay autores que prefieren no hablar absolutamente nada de lo que están escribiendo, pero creo que por probar no pierdes nada. Escribir es un trabajo solitario, así que si tienes oportunidad de hablar con otros escritores no la desaproveches. Nunca sabes las ideas que te puedes encontrar…

¡Cuidado con el bloqueo!

El bloqueo del escritor existe, no es un mito que utilicen las abuelas para asustar a los niños escritores del mundo. Normalmente suele aparecer cuando ya llevas un tiempo trabajando en una misma historia pero no hay nada que le impida presentarse justo cuando estás empezando. El muy hijodeperrilla se aprovechará de todos tus miedos, todas tus dudas y te convencerá de que es mucho, muchísimo mejor ver Perdidos en el espacio otra vez desde el principio antes que ponerte a escribir una historia que no te lleva a ningún sitio y solo te prooca frustración.

No le hagas caso. Eso se lo dice a todos.

¿La solución? SIGUE ESCRIBIENDO. Es obvia, sí, y no tan fácil de llevar a cabo, pero pase lo que pase por tu cabecita loca, escribe. No pares de escribir. Salta a las pares que más te motiven, como el momento en el que tu protagonista conoce al amor de su vida o cuando descubre que ha heredado un anillo mágico. Escribe incluso tienes la sensación de que es lo peor que has escrito en la vida.

No. Pares. De. Escribir.

Ya sabes lo que dicen, puedes corregir una mala novela pero no una inexistente.

Y ahora, mi pequeño padawan, es el momento de escribir. Te esperan tres meses intensos y productivos. Disfrútalos y no llores demasiado.



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