Escritoras invisibles (o por qué todos tenemos que leer a autoras en octubre)

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Jane, cazada en un momento de plena inspiración

Emily Brontë tuvo que publicar Cumbres Borrascosas bajo el seudónimo de Ellis Bell. Fernán Caballero, aunque no lo creas, era el nombre que utilizó Cecilia Böhl de Faber para firmar sus historias. No hace tantos años, a Joanne Rowling la convencieron sus editores para que firmara como J.K. por miedo a que los lectores (masculinos) tuvieran reticencias a la hora de leer historias sobre un niño mago escritas por una mujer. Son solo tres ejemplos, pero hay más, muchos más.

Y es que aunque los estudios sigan afirmando que las mujeres somos las que más leemos nos encontramos ¡oh sorpresa! con que las mujeres siguen siendo las que menos se leen. Y a las que menos se publican, ya que nos ponemos, especialmente si nos salimos del nicho típicamente considerado femenino como pueden ser las sagas familiares o la novela romántica. Si miramos catálogos de pequeñas editoriales que están empezando (y también de las grandes, ojito), listados anuales de premios literarios o los integrantes de jurados de certámenes nos vamos a encontrar con una alarmante falta de nombres de mujer.

¿Sabéis qué es lo peor? Que en la mayoría de los casos ni siquiera es algo consciente. Que no es que estas editoriales, estos certámenes o los propios lectores escojan a propósito ignorar a las escritoras. A mí me pasa, de hecho. Escojo mis lecturas por sus tramas, sin prestar mucha atención al autor (exceptuando a ciertos autores, de los que leería hasta sus listas de la compra si las publicaran). ¿Cual es el problema, entonces? ¿Falta de visibilidad? ¿De oportunidades? ¿¿Cual??

Podemos darle a la metafísica y hablar de por qué leemos lo que leemos, y podríamos quedarnos a vivir aquí. Traer galletas, paatas fritas, té y alguna cerveza de vez en cuando porque el tema da para largo. ¿No se publican a más autoras porque no se las lee o no se las lee porque no se publican? ¿Fue antes el huevo o la gallina? Me encantrá leer vuestras opiniones al respecto, en serio.

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En cualquier caso, Alexander Páez abrió la caja de Pandora con este tema en su blog Donde acaba el infinito  el pasado agosto, y eso sólo fue el principio. Más tarde, a la traductora Carla Bataller se le ocurrió una manera concreta de aumentar la visibilidad de las autoras y de ahí, con el firme propósito de apoyar a las escritoras, ha nacido #LeoAutorasOct un hashtag que ya ha recorrido Internet y que propone, precisamente, leer solamente a autoras durante este próximo mes. Fácil y genial.

Además, este año se celebra por primera vez el Día de las Escritoras, una iniciativa que ha nacido de la Biblioteca Nacional de España precisamente para luchar contra la discriminación de las mujeres en la literatura a lo largo de la historia. Se celebrará cada octubre, el lunes siguiente al día 15, y este año cae en el lunes 17. Una manera de alzar la voz contra la ausencia de nombres femeninos en los grandes premios, en las listas de los más leídos o en los catálogos editoriales. Por supuesto, me uno a la iniciativa y ya estoy preparando una buena lista de libros escritos por mujeres para leer este mes.

¿Y tú? ¿Te apuntas?

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